20.7.09

Sobre tipografías favoritas y cómo usar las

Por Miguel de Lorenzi, artista y gurú del diseño gráfico argentino.

Si se le pregunta a alguien que comida le gusta más, nadie responderá milanesa, a secas, por ejemplo. Dirá milanesa con papas fritas o milanesa con puré. Lo mismo me sucede con las tipografías. Será un lugar común pero me gustan los dúos o, mejor, parejas haciendo el amor tipográfico: redonda con itálica, bold con ligth, serifas con palo seco, etcétera. Hay parejas clásicas: Franklin Gothic bold con Stempel Garamond light itálica, que vendría a ser mi milanesa con papas fritas o mi postre queso y dulce. Ese será mi vulgar paladar, aunque cuando pongo tipografías no dejo de pensar en el comitente, el medio y el lector.

Me gustan las tipografías con familias amplias, con distintos pesos, sus itálicas y sus condensadas. Pero no me caso con ninguna. Parafraseando el renacentista "Nada de de lo que es humano me es ajeno" yo diría "Nada de lo que es tipografía me es ajeno".

No le creo a los diseñadores que dicen "yo solo tengo cinco tipografías en mi computadora". Si revisamos su obra veremos que constantemente le son infieles a esas cinco que nombran.

Hay casos raros. La Nimrod no me parece una letra muy bella, pero reconozco que cerca del cuerpo 8 tiene una legibilidad y rendimiento imbatibles.

Otras rarezas: la Swift de Gerard Unger o su Gulliver. Son letras bellísimas; a mi parecer de lo mejor que se diseñó con serifas en los años recientes y no muchos diseñadores las usan. Sin embargo se delira por la Scala que es una fuente que parece estar en barbecho y haber sido lanzada al mercado casi sin terminar y sin haberla provisto de suficientes pesos.

Más curiosidades: ¿Por qué tantos lugares de comidas rápidas utilizan la Lithos?

Buenos Aires es la ciudad de la Frutiger me dijo un diseñador chileno al abordar un subte.

Si tengo que hacer una pieza para un festival de rock u otra comunicación para jóvenes, no me siento obligado a usar una tipografía grunge. Quiero pensar que usar grunges no sea un prejuicio de los diseñadores: los jóvenes rockeros son unos sucios rotos. Algo que parece ocurrir con las publicaciones para niños que usan la Comic Sans: los niños son unos bobos que les debe gustar la boba Comic Sans.  Sin ruborizarme, si cabe, no vacilaría en utilizar una elegante script para un recital de Spinetta.

No me rehuso a usar la Helvética ni la Times porque sean un lugar común. Muchos diseñadores creen superar ese complejo de popularidad usando la Akzidenz Grotesk que fue la antecesora de la Helvética. Lo que en general no saben es que la Akzidenz que usan fue digitalizada con un ojo puesto en la Helvética.

Una letra que odio, no por popular si no por fea es la Brush Script. Y su prima la Mistral (¡Dios mío!, vieran lo que son las ligaduras en Open Type, lograron hacerlas más feas  todavía). Pero atenti, si el verdulero de la esquina me pide que le haga el cartel de su verdulería con la Brush Script, trataré de convencerlo de que  usemos otra letra…

Otras letras que me producen una cierta tirria son las pixeladas sobre todo cuando son usadas para indicar lo digital y las "espaciales" tipo logotipo de la Nasa para significar modernidad.

Nunca me prendi a la polémica "Helvética versus Univers". Cada fuente tiene lo suyo y me suena mejor una u otra según los casos.

No entiendo a los que se desgañitan hablando de legibilidad y hacen piezas de tipografía cuerpo 7 impresas en un naranja 30 por ciento.

No entiendo a los que se queman la cabeza durante meses y meses en el FontLab haciendo una variación de una fuente clásica para que haya un lugar en Internet con la Font Pérez.

Después de la Helvética y la Meta, creo que la Fontana ND es uno de los grandes aportes al mundo de las fuentes sin serifas. Debería tener mejor suerte y trascendencia internacional.

Por debajo del cuerpo 8 todas las letras son pardas y no vale la pena pelarse por una Garamond contra una Goudy, si no hay una cuestión de rendimiento de espacio.

Aunque no lo parezca hay fuentes gratis en Internet bastante buenas.

Resumo las parrafadas anteriores. No tengo predilección ni animadversión por ninguna fuente en particular. Solo tengo preferencias por las maneras de usarlas…

[fuente: Visualmente Blog de Norberto Baruch]

4.7.09

Brett Anderson - Love Is Dead (Full Video)

He is BRETT ANDERSON now, not singer of SUEDE anymore!

Yup, he is old now, yup, he is not glamorous now.
everybody grows old, everybody has different stage in life.
he is sophisicated now, he is profound now.

He still loves music, we still love him.

3.7.09

Morton Feldman : The Rothko Chapel

Morton Feldman (1926-1987) fue un destacado compositor norteamericano, conocido por algunas de sus singulares piezas instrumentales, compuestas por sonidos aislados de muy larga duración y para inusuales agrupaciones de instrumentos.

Nació en la ciudad de Nueva York, el 12 de Enero de 1926. Estudió piano con Madame Maurina-Press (alumna de Ferruccio Busoni) y más tarde, composición con Wallingford Riegger y Stefan Wolpe, al que dedicó posteriormente una de sus más destacadas obras. A pesar del aprecio que sentía hacia sus profesores, discrepaba acerca de sus teorías sobre el arte musical, y solía discutir con ellos durante largas horas. Fue un compositor muy de su tiempo, que sin embargo cultivó un estilo muy personal y diferente con respecto a la mayoría de los compositores de su entorno.

En 1950, y durante la audición de una sinfonía de Anton Webern a cargo de la filarmónica de Nueva York, conoció a John Cage, una de sus máximas influencias a lo largo de su vida. Los dos llegaron a ser buenos amigos, y a raíz de este encuentro, Morton Feldman comenzó a escribir piezas que se alejaban de las formas musicales clásicas y modernas (como las técnicas seriales, tan en boga por aquellos años). Experimentó con sistemas alternativos de notación musical, como sus “piezas gráficas indeterminadas”, donde sólo especificaba los timbres y el registro, dejando el ritmo y las notas a elección del intérprete. En esta época, también trató de aplicar elementos de la teoría de probabilidades a sus composiciones, inspirándose principalmente en obras como Music of Changes, del citado John Cage. A mediados de los años 50, y por necesidades de precisión en su música, vuelve a la notación tradicional.

Siempre a través de Cage, Feldman conoce a algunas de las más importantes personalidades de la escena artística neoyorkina, en la que por aquellos años destacaban Jackson Pollock, Philip Guston, Frank O’Hara y Samuel Beckett. Especialmente, se sintió fascinado por el primero y sus colegas; sus pinturas, enmarcadas dentro del expresionismo abstracto, se convirtieron en una nueva gran inspiración para él. A partir de ese momento, intentará extrapolar las pinturas de estos artistas a sus composiciones, tal y como queda reflejado en su siguiente comentario:

«Me interesa la dimensión global de Rothko, que anula el concepto de las relaciones entre proporciones. No es la forma lo que permite a la pintura emerger; el descubrimiento de Rothko ha sido el de definir una dimensión global que sostiene los elementos en equilibrio… Soy el único que compone de esta manera, como Rothko: en el fondo se trata solamente de mantener esta tensión, o este estado, a la vez helado y en vibración».

Durante la década de los 70, y casi siempre con esta idea en mente, escribió un buen número de piezas, entre las que destacan Rothko Chapel (1971), pieza escrita para ser interpretada en la capilla diseñada por Rothko, Frank O’Hara (1973), y la ópera Neither (1977), que dedicó a Samuel Beckett.

En su última etapa, Feldman comenzó a producir sus propios trabajos. Quizás sea su periodo más denso y oscuro, donde su música alcanza cotas místicas de irrealidad, con largas composiciones que frecuentemente superaban la hora y media de duración, llegando incluso a las cinco horas en String Quartet II (1983). Es esta una de las obras más memorables del compositor, a pesar de que su primera interpretación completa no pudo escucharse hasta 15 años después. For Philip Guston (1984) y Violin and String Quartet (1985), de 4 y 2 horas respectivamente, fueron otras de sus obras destacadas de esta época. En todas estas piezas, Feldman llevó hasta el extremo las influencias de sus cólegas expresionistas abstractos, interpolando temporalmente las grandes superficies de Pollock y Rothko a sus composiciones, lo que explica su larga duración. Ausencia de climax, disonancia, serenidad y notas prolongadas hasta el infinito son algunos de los atributos comunes que caracterizan a estas piezas, las más recordadas del compositor.

Morton Feldman muere en 1987 en Buffalo (Nueva York) poco tiempo después de su matrimonio con la compositora Barbara Monk.

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