29.3.09

A Los Gauchos Psicomísticos del Miasma en vivo en la FLA | Ciclo de música experimental

Luego de la última seguidilla de shows orquestales en casas y galerías de arte, volvemos con todo el power a la escena del punk rock más ruidoso y acérrimo; nada más y nada menos que en nuestra queridísima y bienponderada FLA (Federación Libertaria Argentina). Cerraremos el ciclo de Eu!Zine, festival de música noise y experimental donde musicalizaremos la genial película Flaming Creatures (1963) de Jack Smith. Y ojo, que haremos mucho punk y mucho noise, pero como siempre, también pelará sutilezas nuestra sección de cámara con sus bellas sinfonías y delicias ambientales. Antes que ALGPM (nosotros) van los sacados Hipnoflautas (muy recomendable banda). Así que será una preciosa velada para viajar un poquito al más allá sin necesidad de trasladarse físicamente a ningún lado; bueno, sí, a la FLA!  :) Los esperamos!
pd: adjunto algunos volantillos que nos van llegando desde distintos varios lados.

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Act Ki (Thrash / Lo-Fi / Punk)

Hipnoflautas (Psicodelia / Espacial / Trastornada)

(Música Concreta / Post Kraut / Minimalista)

Ciclo Eu!zine presenta: 29 de noviembre, 19:00 hs. Entrada libre!
Federación Libertaria Argentina. Brasil 1551, San Telmo.
 
La Orquesta Rizomática ALGPM* en su versión 'punk de cámara' irá así:
Sami Abadi: Violín Eléctrico y Dirección Orquestal
Max Yakin Bozek: Piano y Sintetizadores
Santiago Doljanin: Artefactos Imposibles
José González: Bajo Locomotora
Alejo Barberis: Batería y Percusión
Sebastián Desalvo: Melódica y Mbira
Fermín Kehoe: Flauta Traversa 
Carolina Cuevas: Clarinete
María Fernanda Flores: Viola
Andrea Ojeda: Violín

18.3.09

ALGPM en vivo en la Federación Libertaria Argentina


NDE RAMIREZ
(freak folk)

PLAN AUSTRAL
(nueva trova sureña)

A LOS GAUCHOS PSICOMISTICOS DEL MIASMA
(avant noise)

Ciclo Eu!zine: Marzo 2010
Música en vivo + feria de discos y fanzines
Domingo 21. 19:00 hs. en la FLA
Federación Libertaria Argentina
Brasil 1551, San Telmo.

16.3.09

La paja ajena (por Martín Caparrós)

En la Argentina, los medios de comunicación son empresas que se rigen, como cualquier empresa, por sus intereses.

Nunca fui un fan de la prensa americana, y sus sanatas sobre la verdad, la honestidad, la independencia del periodista siempre –dicho en buen mexicano– me valieron madre. Pero el otro día me encontré en el New York Times un artículo que me produjo admiración, envidia, admiración.

El artículo se titulaba “Carlos Slim Helú: el empresario reticente” y empezaba contando que “Carlos Slim Helú estaba claramente molesto. Un día del otoño pasado, en la Ciudad de México, había invitado a docenas de corresponsales extranjeros a almorzar y, tras muchas preguntas sobre tendencias comerciales, un periodista quiso saber cómo se sentía al ser tan rico en un país donde tanta gente no llega a fin de mes. El señor Slim cortó la pregunta y defendió su manejo de su vasto imperio económico. Su tono intransigente mostraba que no estaba a favor de esa línea de preguntas. (…) Dueño de telefónicas, constructoras, hipermercados, el señor Slim proyecta una sombra importante sobre el paisaje mediático de su país. Notoriamente quisquilloso, no necesita levantar el teléfono y rugir a los que publican algo que no le gusta. Sus vastos recursos suelen asegurarle una cobertura mucho menos que crítica”, dice el artículo del New York Times, y cuenta cómo un diario mexicano, El Universal, fue amenazado con el retiro de toda la publicidad de las empresas de Slim tras una columna en que cuestionaba algunas de sus decisiones. Después explica que “Slim construyó su fortuna adquiriendo compañías en dificultades y reflotándolas, pero llegó a los primeros puestos de la riqueza mundial cuando le compró al gobierno el monopolio telefónico mexicano, Teléfonos de México, conocido como Telmex, en 1990. Sus críticos dicen que sus conexiones políticas le aseguraron el negocio, pero él responde que su oferta de 1.760 millones de dólares superaba el precio de mercado. Hoy, aunque el mercado telefónico mexicano está ostensiblemente abierto a la competencia, sus tarifas están entre las más caras del mundo. (…) Slim puede poner sordina a algunos críticos, pero no a todos: ‘Pasar a la historia como un malvado monopolista que peló a los consumidores mexicanos no es una imagen de sí mismo que le guste’, dice Denise Dresser, una cientista política mexicana, ‘pero es una imagen verdadera’”.

Y así sucesivamente. Hasta ahí, nada de qué sorprenderse: un gran diario americano mirando, una vez más, la paja en ojo ajeno mientras las vigas llueven en llamas a su alrededor. Un clásico, si no fuera porque –como el artículo también dice– Carlos Slim es uno de los principales accionistas de la empresa que publica el New York Times. El año pasado Slim compró 9,1 millones de acciones –el 6,9 por ciento del total–, que entonces valían unos 127 millones de dólares y esta semana, en plena crisis, alrededor de 35. Y a principios de año le prestó a la compañía editora del Times 250 millones de dólares convertibles en acciones. Por todo lo cual Slim es el tercer accionista más poderoso de la empresa: uno de los dueños.

Digo: casas más, casas menos. Y me pregunto cuándo Clarín va a contar las maniobras de Héctor Magnetto, La Nación las tretas de vaya a saber quién –porque ni siquiera está muy claro de quién es. Cuándo van a salir por América TV los curros de la pareja Vila-Manzano, cuándo en Radio América los negocitos del nuevo magnate Sergio Spolsky. O si, por ejemplo, sin ir más lejos, Crítica de la Argentina escribirá sobre sus dueños. (Antes de que saliera el diario, Lanata dijo que daría una conferencia de prensa con toda la información societaria; después, en algún momento, se cansó: se preguntó por qué debía hacer lo que ninguno hacía, por qué tenía que rendir examen –y supongo que tenía razón).

Lo cierto es que no sucede: nunca sucede. Y hay una explicación pragmática –casi– razonable: en la Argentina, los medios de comunicación son empresas que se rigen, como cualquier empresa, por sus intereses. Por eso no tiene sentido que un diario con intereses sojeros importantes publique nada en contra de los transgénicos, un suponer. O por eso sí tiene sentido que los nuevos dueños de radio del Plata echen a un tipo como Nelson Castro: si yo tengo una empresa de neumáticos y uno de mis vendedores recomienda a mis clientes que compren gomas de la competencia, le pago su finiquito y lo mando a la casa. Yo, empresa privada, no tengo por qué pagarle a alguien para que diga lo que no quiero que diga, para que hable mal de mis amigos, mis socios o de mí. Dentro de la lógica de mercado, una empresa periodística tiene derecho a definir que ciertas cosas no se dicen, que algunas deben decirse de tal o cual manera, que otras deben decirse sin parar. Y elegir quiénes las van a decir y quiénes no. Para eso son los dueños.

No hay, supongamos, por qué sorprenderse de ese mecanismo. En un mundo ideal, ciertas empresas mediáticas deberían pertenecer a un Estado tolerante, plural, que asegurara el libre acceso a la información de todos sus ciudadanos, y otras a grupos de personas, asociaciones, partidos, cooperativas –y que nadie pensara en hacer negocio con ellas. No parece que nada de eso esté por suceder. Nos quedan, entonces, las reglas del mercado: empresas haciendo guita con productos berretas que supuestamente los clientes prefieren, y cuidando esa guita con el sencillo expediente de no meterse con los intereses de sus dueños o de esos dueños remotos y esporádicos que son sus grandes anunciantes, públicos o privados.

El mercado triunfa: en esos términos, en la Argentina actual, el problema no son las empresas sino los clientes. Si yo voy al súper y me compro un kilo de carne verde esmeralda con gusanitos bailarines –y si a mi lado cientos hacen lo mismo–, los señores súper, después de reírse un rato, van a respirar hondo y entender que bueno, ya no es necesario conservar fresca la carne. Distinto sería si no resultara, si la mayoría de los carnívoros de ese súper saliera corriendo y no volviera nunca más: entonces intentarían vender carne fresca o que parezca fresca. Si el New York Times publica una nota dura sobre los negocios de uno de sus dueños es, en parte, porque a sus editores les gusta esa imagen inflexible de sí mismos y, mayormente, porque saben que sin esa imagen su negocio se derrumba: que su público espera eso de ellos, y no los toleraría –dejaría de consumirlos– si fueran muy claramente de otro modo. Entonces publica ese artículo –que al fin y al cabo no tiene grandes revelaciones, que dice lo mismo que todos dicen y nadie puede ignorar del todo, y que le sirve para salvar la cara. Pero ése es el punto: que crean que tienen que hacerlo, que su público les exija que lo hagan.

Aquí los medios no necesitan siquiera simularlo porque su público no se lo exige. Entonces los periodistas seguimos haciéndonos los boludos, enunciando grandes imperativos morales que siempre se aplican a los otros. Si empezáramos por casa –si simuláramos, al menos, que empezamos por casa– quizá tendríamos cierto derecho a ocuparnos de lo que hacen los demás y derecho, sobre todo, a que nos crean cuando lo hacemos. Pero nadie nos lo exige, y seguimos así. Y no es del todo nuestra culpa, sino más bien la de ustedes, mis queridos, que también somos nosotros: los argentinos no sólo tenemos los políticos que nos merecemos; también –faltaba más– el periodismo que ustedes nosotros, sus lectores, hemos sabido conseguir. ¿Quieren mejores medios? Exíjanlos a su proveedor habitual, a ver qué dice.

por Martin Caparrós para el Diario Crítica de la Argentina.
Director: Jorge Lanata. Edición Nº376. Año I

14.3.09

The Smiths - The Boy With The Thorn In His Side



The Smiths were an English rock band active from 1982 to 1987. The group was based on the songwriting partnership of Morrissey and Johnny Marr. They may be gone, but their legacy remains… And we still hope for a reunion.

Tags: Music The Smith Videos bohemia visual music afterdark brit pop rock emo alternative UK Manchester indie live video

11.3.09

NoiseLab_Kabinett v9 | Evento Cultural Libre





Atari Burroughs'
NoiseLab_Kabinett v9


¡Festival Libre y Gratuito! Domingo 15 de Marzo de 18:00 a 23:00 hs
Plaza Güemes (Medrano y Mansilla) Palermo Viejo. Buenos Aires.
Escenario sobre la escalinata de la Basílica Guadalupe. Se suspende por lluvia.

Shows en vivo de:
Alfonso el Pintor
A Los Gauchos Psicomísticos del Miasma
Corazón Robot
Dañel Mirkin Frois
(intermezzos + cierre)
The Child
(UK)
Defórmica



+ Muestras de Arte
+ Demo de Skate
+ Street Art en vivo
+ Feria de artistas
+ Fanzines y editores independientes


Link a los artistas clickeando arriba sobre sus nombres.
Para participar del próximo evento o fanzine escribir a: atari.fanzine arroba gmail punto com

10.3.09

La terrible sinceridad

-por Roberto Arlt-

Me escribe un lector:

“Le ruego me conteste, muy sinceramente de qué forma debe uno vivir para ser feliz. “

Estimado señor: si yo pudiera contestarle, sería o humorísticamente, de qué modo debe vivirse para ser feliz, en vez de estar pergeñando notas, sería, quizás, el hombre más rico de la tierra, vendiendo, únicamente a diez centavos, la fórmula para vivir dichoso. Ya ve qué disparaste me pregunta.

Creo que hay una fórmula de vivir en relación con los semejantes y consigo mismo, que si no concede la felicidad, le proporciona al individuo que la practica una especie de poder mágico de dominio sobre sus semejantes: la sinceridad.

Ser sinceros con todos, y más todavía consigo mismo, aunque se perjudique. Aunque se rompa el alma contra el obstáculo. Aunque se quede solo, aislado y sangrando. Esta no es una fórmula para vivir feliz; creo que no, pero sí lo es para tener fuerzas y examinar el contenido de la vida, cuyas apariencias nos marean y engañan de continuo.

No mire lo que hacen los demás.

No se le importe un pepino de lo que opine el prójimo. Sea usted, usted mismo sobre todas las cosas, sobre el bien y sobre el mal, sobre el placer y sobre el dolor, sobre la vida y la muerte. Usted y usted. Nada más. Y será fuerte como un demonio, entonces. Fuerte a pesar de todos y contra todos. No importe que la pena lo haga de dar de cabeza contra la pared. Interróguese siempre, en el peor minuto de su vida, lo siguiente:

- ¿Soy sincero conmigo mismo?

Y si el corazón le dice que si, y tiene que tirarse a un pozo, tírese con confianza. Siendo sincero no se va a matar. La vida, la misteriosa vida que rige nuestra existencia, impedirá que usted se mate tirándose al pozo. La vida, providencialmente, colocará, un metro antes de que usted llegue al fondo, un clavo donde se engancharan sus ropas, y usted… se salvará.

Me dirá usted: “¿Y si lo otros no comprenden que soy sincero?” ¡Qué le importa usted de los otros! La tierra y la vida tienen tantos caminos con alturas distintas, que nadie puede ver a más distancia de lo que dan sus ojos. Pero, escúcheme bien: el día en que los que lo rodean se den cuenta de que usted va por un camino no trillado, pero que marcha guiado por la sinceridad, ese día lo mirarán con asombro, luego con curiosidad. Y el día en que usted, con la fuerza de su sinceridad, les demuestre cuántos poderes tiene entre sus manos, ese día serán sus esclavos espirituales, créalo.

Me dirá usted: Siempre los mismo “¿Y si me equivoco?”. No tiene importancia. Uno se equivoca, cuando tiene que equivocarse. Ni un minuto antes ni un minuto después. ¿Por qué? Por que así lo ha dispuesto la vida, que es esa fuerza misteriosa. Si usted se ha equivocado sinceramente, lo perdonarán. O no lo perdonarán. Interesa poco. Usted sigue su camino. Contra viento y marea. Contra todos, si es necesario ir contratados. Y créame llegará un momento en que usted se sentirá más fuerte. Que la vida y la muerte se convertirán en dos juguetes entre sus manos. Así, como suena. Vida. Muerte. Usted va a mirar la taba que tiene tal reverso, y de una patada la va a tirar lejos de usted. ¿Qué le importan los nombres, si usted, con su fuerza, está más allá de los nombres?

La sinceridad tiene un doble fondo curioso. No modifica la naturaleza intrínseca del que la practica, y sí le concede una especie de doble vista, sensibilidad curiosa, sino los sentimientos de quien está a su lado.

Hay una frase de Goethe, respecto da este estado, que vale un Perú. Dice:

“Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás de él “.

Es lo que anteriormente le decía.

La sinceridad provoca en que la practica lealmente, una serie de fuerzas violentas. Estas fuerzas sólo se muestran cuando tiene que producirse eso de: “Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás”. Y si usted es sincero, va a percibir la voz de las fuerzas. Ellas lo arrastrarán, quizá, a ejecutar actos absurdos. No importa. Usted los realiza. ¿Qué se quedará sangrando? ¡Y es claro! Todo cuesta en esta tierra. La vida no regala nada, absolutamente. Todo hay que comprarlo con libras de carne y sangre.

Y de pronto, descubrirá algo que no es la felicidad, sino un equivalente a ella. La emoción. La terrible emoción de jugarse la piel y la felicidad. No en el naipe, sino convirtiéndose usted en una especie de emocionado naipe humano que busca la felicidad, desesperadamente, mediante las combinaciones más extraordinarias, mas inesperadas. ¿O qué se cree usted? ¿Qué es uno de esos multimillonarios norteamericanos, ayer vendedores de diarios, más tarde carboneros, luego dueños de circo, y sucesivamente periodistas, vendedores de automóviles, hasta que un golpe de de fortuna lo sitúa en el lugar en que inevitablemente debía estar?

Esos hombres se convirtieron en multimillonarios porque querían eso. Con eso sabían que realizaban la felicidad de su vida. Pero piense usted en todo lo que se jugaron para ser felices. Y mientras no se producía efectivo, la emoción, que derivaba de cada jugada, los hacía más fuertes. ¿Se da cuenta?

Vea amigo: hágase una base de sinceridad, y sobre esa cuerda floja o tensa, cruce el abismo de la vida, con su verdad en la mano, y va a triunfar. No hay nadie, absolutamente nadie, que pueda hacerlo caer.

Y hasta los que hoy le tiran pierdas, se acercarán mañana a usted para sonreírle tímidamente. Créalo, amigo: un hombre sincero están fuerte que solo él puede reírse y apiadarse de todo.

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